Venezuela: los medios a debate

Venezuela: los medios a debate

por Pablo Siris Seade

Los días 5 y 6 de junio se desarrolló en Caracas el encuentro internacional “Conjura mediática en Venezuela”, el cual contó con la participación de destacados ponentes nacionales e internacionales, especialistas en comunicación, docentes y veteranos periodistas que analizaron cuál ha sido el papel de los medios de comunicación social en los intentos por desestabilizar a Venezuela y revertir el proceso de transformaciones iniciado en 1998.

En el segundo punto de la declaración final del encuentro “Conjura mediática en Venezuela” se denunció que la campaña mediática contra el Gobierno de ese país constituye el preámbulo de una intervención armada.

“Hay quienes oirán esto y dirán que ahí están los chavistas otra vez exagerando, paranoicos”, señaló el Vicepresidente Ejecutivo de la República, Jorge Arreaza.

El funcionario señaló que se realizó este encuentro “por lo ocurrido en estos últimos meses. Todo aquel andamiaje no fue solo CNN, NBC, FOX News, hasta Hollywood, hasta en los Oscar, en los Grammy; en realidad hacían el ridículo, pero no podemos negar que hubo una planificación”.

Arreaza denunció también que “hace meses se instaló en la embajada de Estados Unidos una oficina para la transición” y se preguntó cuál sería la transición para la que se prepara el Gobierno norteamericano en Venezuela.

“Si en Venezuela no hubiera petróleo no hubieran derechos humanos que defender”, ironizó.

En el mismo sentido se pronunció el jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Ceofanb), Vladimir Padrino López, quien dijo que desde la extrema derecha nacional e internacional, se adelanta una guerra de cuarta generación que, a través de campañas mediáticas, busca cambiar las conductas de las bases populares venezolanas.

La Agencia Venezolana de Noticias (AVN) señaló que durante su intervención en el foro, Padrino López explicó que “la guerra de cuarta generación significa precisamente la desconfiguración del Estado-Nación, donde ya aquellos conceptos clásicos de la confrontación de estados y estados de forma violenta comenzaron a apartarse y empezaron a darle paso a una nueva generación donde el Estado-Nación se desconfigura, se desnaturaliza y entran a jugar aspectos no estatales contra las Fuerzas Armadas y el Estado”.

Agregó que en ese punto comienza una guerra asimétrica bajo la figura de conflictos de baja intensidad, “y allí juegan un papel importantísimo los medios de comunicación como instrumento de esa campaña mediática-psicológica, que no busca otra cosa, de acuerdo a la doctrina de Estados Unidos, que cambiar conductas en masa”.

Sin embargo, destacó la unión cívico-militar que actualmente existe en Venezuela, como legado del máximo líder de la Revolución Bolivariana, comandante Hugo Chávez.

Alertó que la próxima fase de la guerra de cuarta generación contra Venezuela “es hacer perder la soberanía bajo la desestabilización, creando descontento en las masas populares, generando un ambiente de zozobra, de confusión, acompañado por un ambiente de guerra económica, de desabastecimiento, Ese es el tercer nivel de la guerra y es el que estamos combatiendo hoy en día”, agregó el jefe del Ceofanb.

El ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores Elías Jaua aseguró que distingue las corporaciones mediáticas “se han convertido en acompañantes del propio proceso de facilitar la desestabilización violenta en los países”.

Según el ministro, parte importante de la campaña de la conjura mediática “busca inhabilitar a los Estados para ejercer sus obligaciones constitucionales de preservar la paz en sus países (…), es por eso que la conjura mediática que hemos visto en estos meses en Venezuela, estuvo centrada fundamentalmente en evitar que el Estado venezolano actuara”.

“Creo que en esta nueva arremetida contra la democracia venezolana el papel que jugaron las grandes corporaciones mediáticas, estuvo destinado a inhabilitar al Estado venezolano, para permitir que el hecho violento que se estaba desarrollando en las calles pudiera tomar más fuerzas”, aseguró.

Una historia que no es nueva

Cuando en abril del año 2002 se dio un golpe de Estado contra el presidente constitucional Hugo Chávez, ratificado electoralmente hacía menos de dos años, los medios de comunicación social de Venezuela y el mundo mostraban imágenes de una supuesta masacre contra una multitudinaria manifestación pacífica y desarmada, así como a unos “pistoleros” disparando desde un puente contra estas personas.

Varios documentales, como “La revolución no será transmitida” y “Puente Llaguno, claves de una masacre”, entre otros, demostraron la falsedad de estas acusaciones y cómo se produjo en esos días un atentado a la democracia conocido, promovido y aupado por los Estados Unidos, que contó con la participación directa de los actores principales de la derecha venezolana y la colaboración necesaria de los principales medios de comunicación privados, en poder de las grandes empresas vinculadas al capital rentista y parasitario (ver ediciones anteriores de El Popular).

Pero lo que pocos imaginaban cuando esta participación de los medios fue denunciada, es que no solamente no se detuvo ese ataque, sino que habría escalado la jugada más de doce años después.

En el encuentro realizado en estos días en Caracas, el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez, señaló que a través de estos medios “se experimenta y se promueven todas las formas psicológicas posibles que desencadenen situación de desestabilización, crisis y violencias con fines políticos” en el país.

“Una de las herramientas que viene siendo utilizada para agredir y atacar procesos sociales en el mundo entero es la relacionada con la guerra psicológica. Todo esto es lo que uno ve a cada rato en las redes sociales”, añadió.

En relación a estas redes, el psicólogo social y filósofo colombiano Edgar Barrero, advirtió que “hay que tener cuidado sobre cómo los medios masivos fueron descentralizando el papel que juegan, fundamentalmente ideológico, y lo fueron colocando en los dispositivos de las redes sociales”.

En ese sentido, Barrero resaltó la necesidad urgente de investigar el fenómeno de las redes sociales para “darle la vuelta y ponerlo al servicio de procesos revolucionarios como el que se vive en Venezuela”.

Qué le hace una antena más al tigre

Desde 1985, el gobierno norteamericano financia y dirige Radio Martí, emisora que dirige su señal extraterritorialmente desde Miami hacia Cuba. Desde 1990, opera de la misma forma TV Martí.

Ambas emisoras, violando toda la legislación internacional en materia de telecomunicaciones y de uso del espectro radioeléctrico, funcionan con la expresa intención de derribar a la Revolución Cubana y como complemento a otra serie de operaciones de guerra que incluyen el bloqueo económico, atentados terroristas de diverso tipo y otras operaciones que han llegado en algún momento a la guerra química y bacteriológica.

El gobierno norteamericano también maneja distintas emisoras que, con objetivos similares, han dirigido o dirigen sus transmisiones a Rusia, Siria, China, Corea del Norte e Irán.

El presidente de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), William Castillo, denunció el pasado 4 de junio al periódico Ciudad CCS que el organismo que él dirige estudia actualmente las eventuales situaciones de invasión del espacio radioeléctrico venezolano que se podrían derivar de la aprobación de la ley S.2142, por parte del Congreso estadounidense, dirigida a respaldar la desestabilización en la nación suramericana.

El proyecto de ley (que se puede consultar en https://beta.congress.gov/113/bills/s2142/BILLS-113s2142rs.pdf) implica legalizar el apoyo que el Gobierno de Estados Unidos ha venido dando a los medios de comunicación opositores, dentro y fuera de Venezuela para ejecutar las campañas de desinformación y bombardeo mediático contra nuestro país, bajo la fachada de apoyo a “la prensa libre” y “defensa de la libertad de expresión y el acceso a la información”.

Castillo explicó que la invasión probablemente conllevaría a la instalación y utilización de centros de distribución de señales radioeléctricas de alta potencia en zonas fronterizas y desde el Caribe, así como en el reforzamiento del financiamiento a los grupos internos y externos que ejecutan estrategias de agresión informativa y comunicacional desde el espacio digital con recursos como cuentas de voceros destacados, blogs, portales de medios y foros entre otros.

A pesar de que es conocido por todas y todos el aforismo de que “la primera víctima de la guerra es la verdad”, la novedad en las guerras de cuarta generación es que no son declaradas, nunca se saben cuando empiezan y los combatientes principales buscan presentarse como víctimas, escudándose detrás de un periódico, de un micrófono o de una antena.

Publicada originalmente en el semanario El Popular (Montevideo, Uruguay, nro. 273, 27 de junio de 2014)

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