Hugo Chávez: El soñador que cambió la cara de América Latina

Es imposible analizar el actual estado del proceso de integración latinoamericano sin mencionar al gigante Hugo Chávez, quien imaginó un continente unido de acuerdo al sueño bolivariano y artiguista de unir a las antiguas colonias españolas para constituir una gran nación americana, que constituyera un factor equilibrante en las relaciones internacionales. Desde el rechazo al ALCA hasta la creación del Banco del Sur, ha corrido mucha agua bajo los puentes, muchas idas y venidas, demasiadas incomprensiones y desencuentros; pero en todo caso, todo el mundo reconoce el papel que el comandante Chávez jugó en este proceso hoy indetenible.

Un soñador

El pasado 5 de marzo, el Presidente uruguayo, José Mujica, señalaba respecto al comandante Chávez que “era un profundo amigo de las luchas por la integración de América Latina, un soñador, esa gente que mira hacia adelante, ve las causas y tal vez minimiza los obstáculos, pero tiene confianza, cariño y credibilidad y lo infunde en el conjunto de los seres que lo rodean”.

Ese mismo día, el canciller uruguayo Luis Almagro destacó que “Hugo Chávez redimensionó la integración y redimensionó la generosidad”, para agregar más adelante que “fue el político que más contribuyó a retomar el camino de las raíces latinoamericanas”.

El presidente Nicolás Maduro explicó en abril de 2013: “Si alguien pregunta cuál era el pensamiento del presidente Chávez de lo que debe ser Venezuela en este siglo, de lo que debe ser América Latina y el Caribe, tendría que irse a estudiar el Plan de la Patria 2013-2019, que aun cuando está diseñada para seis años, fundamentalmente pudiera guiar un siglo”.

América Latina y el Caribe: zona de paz

El Plan de la Patria 2013-2019 (el programa de gobierno presentado al pueblo por el comandante Chávez, puesto nuevamente a consideración del pueblo por Nicolás Maduro) propone “convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en nuestra América”.

En la introducción del Plan de la Patria -redactada por el propio Chávez- se señala que este objetivo histórico “implica continuar transitando el camino en la búsqueda de un mundo multicéntrico y pluripolar, sin dominación imperial y con respeto irrestricto a la autodeterminación de los pueblos.

Por último, plantea la necesidad de seguir sumando esfuerzos por desmontar el sistema neocolonial de dominación imperial, eliminando o reduciendo a niveles no vitales el relacionamiento económico y tecnológico de nuestro país con los centros imperiales de dominación, entre otros propósitos”.

La concepción en materia de política exterior del comandante Chávez retomó los planteos de Simón Bolívar de defender a ultranza la independencia y la soberanía nacional, al tiempo que promovía la más absoluta integración y unidad latinoamericana.

Cuando en 2007, en la venezolana isla de Margarita, se terminó de conformar la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), se trazó el camino para la real y definitiva integración de nuestros pueblos, así como que nuestro continente tuviera una voz libre de tutelas imperiales.

Esta estrategia acercó las relaciones con todos los países de América Latina y el Caribe, contrario a lo que marcaba la tendencia de todos los gobiernos venezolanos precedentes, que no buscaban sino estrechar los lazos con los centros de poder imperial y ser funcionales a sus intereses.

El petróleo como palanca para el desarrollo

Desde que el comandante Chávez llegó al poder, también se acercó a los países árabes, con los cuales nos une el interés común de la explotación petrolera. Chávez promovió la revitalización de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), para lo cual visitó todos los países miembros casi inmediatamente a acceder al Gobierno.

El resurgimiento de la OPEP permitió recuperar los precios internacionales del crudo, lo cual sirvió a su vez para transformarlo en la palanca del desarrollo venezolano y en el principal instrumento para la cooperación con los países del continente.

Además de la creación de Unasur, Chávez  promovió también mecanismos de integración como Petrocaribe (ver recuadro aparte), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), y el ingreso de Venezuela al Mercado Común del Sur (Mercosur), al que consideraba (junto con el ALBA-TCP) el principal instrumento regional para impulsar esa unidad.

Cruzando el Atlántico

La política exterior impactó al continente africano. Entre los importantes avances en las relaciones con esta región, se destacan las cumbres de los países de América del Sur y África (Asa).

De la misma manera, Venezuela ha impulsado el acercamiento de la región con el grupo BRICS (integrado por Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) y -en concreto- promueve la asociación del recientemente creado Banco del BRICS con el Banco del Sur.

El ojo del águila imperial

En junio pasado, el secretario general de la Unasur, el venezolano Alí Rodríguez Araque, interrogado sobre el papel que juega Estados Unidos en Latinoamérica y sobre los intentos por debilitar los mecanismos integradores, señaló: “El día que los imperios renuncien a su naturaleza y dejen de ser imperios y dejen de desplegar prácticas imperialistas, la humanidad habrá dado un profundo respiro y podrá ver realizados sus más grandes sueños de vivir en una sociedad de iguales. Pero ese día no ha llegado todavía”.

Una mirada larga

El presidente Chávez, junto con otros grandes líderes latinoamericanos, visualizó a América Latina y el Caribe como la gran potencia emergente en el siglo XXI, pero no con la visión clásica de los imperios, sino con la perspectiva de lograr reducir las graves asimetrías que nuestro continente (el más desigual del mundo) tiene en la relación entre los distintos países e internamente en cada uno de ellos.

Falta mucho todavía para que ese sueño se cumpla, pero el camino ya fue iniciado. Ahora toca continuar esa marcha y hacerla indetenible.

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La nueva integración

Petrocaribe (Petróleo Solidario para el Caribe). Esta organización fue creada el 29 de junio de 2005 en la ciudad venezolana de Puerto La Cruz, suscrita inicialmente por 14 países como un acuerdo de cooperación energética. Petrocaribe es una respuesta a los negocios que los buques foráneos realizaban en los países del Caribe con la venta del petróleo, imponiendo precios de transportación excesivos, y se ha convertido en el principal mecanismo de impulso al desarrollo económico y social de esas naciones a través de la reinversión del ahorro que se obtiene en la factura petrolera.

ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos). Fue creada en La Habana el 14 de diciembre de 2004 como una iniciativa de los presidentes Hugo Chávez y Fidel Castro; posteriormente ingresaron: Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbuda.Es uno de los más importantes mecanismos de integración en el que se aprovechan las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas para compensar las asimetrías entre las mismas. Esto se logra mediante fondos compensatorios, destinados a la disminución de las desigualdades intrínsecas de los países miembros, y con la aplicación del Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP).

Sistema Unitario de Compensación Regional (Sucre). Mecanismo que permite el intercambio regional en moneda local a través de la utilización de un meycanismo electrónico de compensación de  pagos por parte de los bancos centrales de los países signatarios.

Publicada originalmente en el semanario El Popular (Montevideo, Uruguay, número 281, 22 de agosto de 2014)

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