Robert vive, la lucha sigue

Cuando el dos de octubre la población venezolana amaneció con la noticia del  asesinato del joven diputado Robert Serra ocurrido la noche anterior,  adivinó que por lo horrendo y macabro de sus formas no podía adjudicarse a la delincuencia común. Las revelaciones que van surgiendo de la investigación confirman hoy las peores sospechas.

El por entonces ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, brindó algunas informaciones: “Inferimos que no se trata de un hecho azaroso. Estamos en presencia de un homicidio intencional, planificado, ejecutado con gran precisión [...]. Sin duda su muerte obedeció a una macabra encomienda”.

Por ese entonces salieron también a la palestra diversos voceros de los sectores más derechistas de la oposición venezolana e internacional para intentar asesinar a Robert moral y políticamente.

Rumores y comentarios malintencionados en redes sociales pretendían vincular al joven militante con hechos delictivos o poner dudas sobre su las personas que conformaban su entorno.

El Nuevo Herald, diario derechista publicado en idioma castellano en Miami, publicó el jueves 4 de junio de este año que de acuerdo a sus propias investigaciones “Serra era un violento homosexual (…) que había sido víctima de un crimen pasional”.

El Nuevo Herald también escribió otras cosas, demasiado repugnantes para trasladarlas a los lectores de El Popular, que no lo merecen.

Hoy, cuando han sido capturados casi todos los integrantes del grupo que cometió el horrendo crimen, así como fue extraditado su cabecilla Leiver Padilla, alias “El Colombia”, solamente faltaba conocer la identidad y las motivaciones del autor intelectual. Hoy sabemos que el responsable es el ciudadano colombo-venezolano Julio Vélez. Tratemos de develar la trama.

Las denuncias de Robert

El 10 de octubre de 2014, escribíamos en el número 288 de El Popular que cuando fueron develados los planes terroristas que Lorent Gómez Saleh y Gabriel Valles, con el auspicio del ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez preparaban contra Venezuela (ver El Popular 285, 19/09/2014), Robert señaló en el programa Zurda Konducta, que emite el canal estatal Venezolana de Televisión, “Que el país observe lo que está ocurriendo. ¿Por qué el primero que salió en defensa de Lorent Saleh fue Álvaro Uribe Vélez? Porque hay intereses directamente relacionados entre el paramilitarismo que dirigió personalmente y que aún dirige en Colombia y estos hechos despreciables”.

Más adelante, señalaba: “Si nosotros revisáramos en retroactivo la planimetría de lo que fueron los caídos en los últimos hechos de guarimba, un tiro certero a la cabeza de balas 9 mm o de alto calibre. Un tiro certero. No cualquier tirador tiene esa capacidad para hacerlo. Recordemos lo sucedido en abril de 2002, con el golpe al Comandante Chávez” (cuando francotiradores dispararon a concentraciones de chavistas y opositores buscando provocar un enfrentamiento y justificar el golpe de Estado).

Refiriéndose a una lista de “veinte muñecos” (objetivos militares) a quienes Lorent Gómez Saleh señaló como blanco de acciones terroristas, el joven diputado afirmó “Estoy seguro que en esa lista macabra quizás lo tenían a uno. Bueno, láncense, pero no importa. Estoy seguro de que tenían a responsables de colectivos y movimientos sociales. ¿Para qué? Para generar la reacción que le diera a CNN el formato pelea de perros, que han puesto en práctica los gringos en otros países del mundo, para demostrar que aquí no hay gobernabilidad, que Nicolás Maduro no garantiza la paz y así poder intervenir el policía del mundo, que son los benditos gringos”.

Los asesinos

Gracias a un sistema de cámaras de seguridad instaladas donde Robert Residía, rápidamente fueron identificados los asesinos como Edwin Torres Camacho, Carlos García Martínez, alias “El Tin Tin”, además de tres sujetos conocidos como Leiver Padilla, alias “El Colombia”, Fariñéz Palomino, alias “El Eme”, Jhonny José Padilla, alias “El Oreja” y Danny Salinas Quevedo.

Edwin Torres Camacho (El Poli), de 21 años de edad, funcionario de la Policía de Caracas y en aquel entonces jefe de escoltas del fallecido diputado. Torres ingresó a la residencia del diputado minutos antes de ser asesinado. La asistente de Serra, María Herrera, le abrió la puerta y más adelante Torres les permitió el acceso a los homicidas.

María Herrera también fue bárbaramente asesinada en esta circunstancia.

Al ser capturados, Torres y “El Tin Tin” revelaron detalles de cómo “El Colombia” asesinó al diputado del PSUV y cómo el mismo sujeto fue quien contrató a todos los involucrados.

“El Colombia” fue quien organizó el homicidio del diputado. Vinculado con grupos paramilitares, habría durado tres meses planificando el asesinato. Habría sido quien recibió el dinero y dirigió todo el proceso en enlace directo con Julio Vélez.

La semana pasada el Gobierno colombiano extraditó a Venezuela a Leiver Padilla, quien se había fugado al territorio de ese país. La Corte Suprema de Justicia de Colombia aprobó el 30 de abril pasado su extradición y tomó la decisión luego de determinar que el Gobierno venezolano cumplió con los requisitos de ley para el trámite.

Padilla Mendoza fue capturado por autoridades colombianas hace seis meses en Cartagena, Colombia, a donde huyó tras el crimen. Inmediatamente de su arribo a territorio venezolano, fue presentado por la Fiscalía General de la República a los órganos jurisdiccionales, que inmediatamente inició el proceso penal.

La comparecencia de Padilla permitió la búsqueda y captura de Julio Vélez, ciudadano de origen colombiano, naturalizado como venezolano, quien es acusado por Padilla de ser el autor intelectual del crimen y quien hiciera los pagos para contratar a los sicarios.

La punta de la madeja

El pasado martes 2 de junio, el presidente venezolano Nicolás Maduro, denunció que Julio César Vélez González, conocido como “Julito Vélez” y exconcejal de Cúcuta (departamente de norte de Santander, Colombia, fronterizo con Venezuela) por el partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe, es el autor intelectual del asesinato del diputado venezolano Robert Serra.

Maduro afirmó que Vélez fue quien entregó el dinero y el plan para el asesinato del diputado que ejecutó luego la banda conformada por “El Colombia”.

El mandatario venezolano informó también que Vélez es propietario de las conocidas casas de cambio MekaCambio, “son unas lavanderías en Colombia” y que es prófugo de la justicia colombiana por el asesinato de su esposa, María Claudia Castaño, ocurrido el 16 de abril de 2010 durante una riña conyugal.

Es señalado por el mandatario venezolano de ser aliado político de Uribe y en acciones delincuenciales paramilitares, así como en operaciones de guerra económica que buscan atacar a la moneda venezolana y que incluyen lavado de activos.

Vélez tenía oficinas en la zona este de Caracas (la más pudiente de la ciudad) y fue capturado en el estado venezolano de Yaracuy, donde se encontraba prófugo eludiendo la solicitud de captura de Interpol por el asesinato de su esposa. Fue asistido jurídicamente por el abogado de Álvaro Uribe, Jaime Granado, quien se encargó personalmente de su defensa.

La denuncia de los crímenes el paramilitarismo uribista y sus vinculaciones con los sectores más extremistas de la derecha venezolana, así como su consecuencia revolucionaria, le costaron la vida a este joven diputado.

El compromiso del Gobierno venezolano es que este crimen no quede impune y contribuir a desmontar las estructuras paramilitares en Venezuela.

Las últimas palabras públicas de Robert Serra en un medio de comunicación fueron: “Si preguntaran a esta generación, cuál es nuestro objetivo, no es un cargo, compañero. Es hacer irreversible los sueños de Hugo Chávez y su legado en esta Patria que formó para nosotros”.

Que así sea.
 


Publicada originalmente en el semanario El Popular (Montevideo, Uruguay, número 310, 05 de junio de 2015) 

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