La diplomacia de paz venezolana

A partir de la llegada del comandante Hugo Chávez al Gobierno en 1999, Venezuela ha ocupado un intenso papel en el escenario internacional y el concierto de las naciones. Desde aquella negativa en solitario contra el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA), hasta el gigantesco despliegue protagonizado en los últimos días por el presidente Nicolás Maduro en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Venezuela ha sido portavoz de la voluntad de los pueblos y de su esperanza por construir una sociedad más justa, solidaria, libre y democrática.
 


La clave ha sido al mismo tiempo denunciar la barbarie imperialista y los trágicos efectos del capitalismo, así como reivindicar el derecho de los pueblos a insurgir ante esa opresión y proponer alternativas en lo político, económico y social, además de promover la concreción de un mundo multipolar y una nueva relación con el medio ambiente.

Todavía resuena en la sala de sesiones de la Asamblea General de la ONU la frase del comandante Hugo Chávez en 2007: “Ayer el diablo vino aquí. En este lugar huele a azufre”. En ese famoso discurso, Chávez denunció que George W. Bush (en ese entonces presidente de los Estados Unidos) “vino aquí hablando como dueño del mundo; un psiquiatra no estaría de mas para analizar el discurso de ayer, como vocero del imperialismo vino a dar sus recetas para tratar de mantener el actual esquema de dominación y saqueo. Para una película de Hitchcock, estaría bueno titularla Receta del diablo”.

“Bush mira fuera y ve extremistas por todas partes”, denunció Chávez, al tiempo que señaló que lo que de verdad insurge por todos lados son los pueblos.

Pero además de denunciar “al diablo” y reivindicar los derechos de los pueblos oprimidos (como el palestino, el saharaui y tantos otros), el Gobierno Bolivariano se comprometió fuertemente con los objetivos por construir un mundo más justo y solidario, más libre y democrático.

Esa visión de la diplomacia de paz, que es firme ante las injusticias pero generosa en la búsqueda de instancias de diálogo que permitan solucionar las controversias de forma pacífica permitieron librarse con el mayor respaldo internacional de la “operación Tenaza” que estaba en pleno desarrollo contra Venezuela.

El presidente Nicolás Maduro denunció en la 70a Asamblea General de la ONU que se pretendía “llenar de conflictos” las fronteras con Colombia y Guyana.

“Hace una semana estuvimos en Quito y definimos con el presidente Santos una ruta para despejar provocaciones, amenazas y ataques de paramilitares y narcotraficantes contra Venezuela y tengo altas expectativas positivas de que esa ruta se cumpla”, afirmó Maduro, al tiempo que anunció que la reunión con su colega guyanés David Granger permitirá “canalizar exitosamente pasos para un reclamo histórico que tiene Venezuela”.

Venezuela “ha enfrentado conspiraciones internas, externas. Recientemente nos ha tocado enfrentar duros ataques, empezando este año tuvimos que enfrentar un decreto amenazante firmado por el presidente de EEUU”, denunció asimismo.

A pesar de todas las provocaciones auspiciadas desde los sectores más recalcitrantes de la derecha internacional actuando de manera coordinada, Venezuela llegó a esta Asamblea de la ONU con una postura constructiva, aupando los puntos de vista que reclaman la necesaria transformación de la organización y con disposición a asumir nuevos compromisos para lograr las mejores condiciones de vida de los pueblos.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio

La ONU se planteó este año la adopción de nuevos objetivos para el año 2030.

Así lo planteaba el propio comandante Chávez: “En el año 2000, Venezuela, conjuntamente con los demás países miembros de la ONU, asume los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) como un compromiso de solidaridad global por la erradicación de la pobreza y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población mundial. Estos objetivos han sido una orientación a las estrategias nacionales de desarrollo en ámbitos prioritarios que permiten garantizar el ejercicio de los derechos humanos. (…) Desde la llegada del Gobierno Bolivariano, la política social se ha orientado por los principios constitucionales de inclusión social y participación popular. En tal sentido, no solo se trata de la universalización en el ejercicio de los derechos, sino también en la transformación de la ciudadanía en agentes de su propio proceso de desarrollo”.

Para ello se establecieron en Venezuela un conjunto de programas y mecanismos de alcance regional que han sido modelo para el continente en la solución de las grandes inequidades y asimetrías en la región. A partir del año 2003, el Gobierno Bolivariano puso en marcha un conjunto de Misiones Sociales para atender a la población más necesitada en los sectores salud, educación, alimentación, vivienda, producción, entre otros.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio para 2015 eran: 1) Erradicar la pobreza extrema y el hambre, 2) Lograr la enseñanza primaria universal, 3) Promover la igualdad de género y la autonomía de la mujer, 4) Reducir la mortalidad infantil, 5) Mejorar la salud materna, 6) Combatir VIH/SIDA, paludismo y otras enfermedades, 7) Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y 8) Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Mientras la ONU y todos sus organismos reconocen los avances venezolanos en todas las materias, la oposición de derecha cuestiona que se “malgasten los recursos del petróleo” y los medios hegemónicos internacionales “muestran” una supuesta “crisis humanitaria”.

Entre tanto, no solo Venezuela continúa con los planes y proyectos iniciados junto con la Revolución Bolivariana, sino que ha cooperado con otros países para contribuir también a que estos proyectos lleguen a todas y todos en todos lados. Así ha sido por ejemplo con la Misión Milagro y con el Programa “Yo sí puedo”.

Las misiones y políticas sociales adoptadas por el Gobierno Bolivariano a lo largo de estos años permitieron que Venezuela cumpliera ampliamente las metas del milenio y permitió elaborar un plan hacia el 2030.

El presidente Nicolás Maduro, a su retorno de New York, convocó “al Gran Polo Patriótico, a las universidades, a las UBCH (Unidades de Batalla Bolívar Chávez, núcleos de base del Partido Socialista Unido de Venezuela), a todos, a una gran jornada de debate, de compromiso con los 17 objetivos 2030 que ha definido el sistema Naciones Unidas”.

Nicolás Maduro señaló que es fundamental “conocer los 17 objetivos, apropiarnos de ellos y de las 169 metas (…) Hemos alineado el Plan de la Patria perfectamente con los objetivos de la humanidad que ha definido el Sistema de Naciones Unidas. (…) Aprobamos con las dos manos estos objetivos, porque nadie puede estar pensando de manera egoísta, si algo tiene nuestro país en esta conciencia admirada por los pueblos del mundo es la conciencia antiimperialista, de respeto a la paz, donde debemos aportar lo que somos como pueblo mestizo”.

El Plan de la Patria y los Objetivos de Desarrollo del Milenio

“Nosotros tenemos el Plan de la Patria, que es el plan de la visión socialista de Venezuela hacia los próximos 15 años y vamos a hacer un proceso para armonizar el Plan Agenda 2030 que estamos aprobando con el Plan de la Patria”, informó el presidente Nicolás Maduro.

En ese sentido, instruyó al vicepresidente ejecutivo Jorge Arreaza “para que con los ministros, vicepresidentes, coordine la jornada nacional de consulta y convoco a los Consejos Presidenciales a sesión permanente de consulta integradora de los objetivos de Naciones Unidas y el Plan de la Patria”.

El resultado del proceso de consultas debe ser la integración entre el Plan de la Patria y los objetivos de Naciones Unidas y el Plan Nacional de DDHH, afirmó el mandatario al tiempo que sentenció “es importante tomar como propio el Plan de los 17 objetivos de Naciones Unidas”.

Con todas estas aciones, nuevamente Venezuela se pone a la cabeza en las iniciativas nacionales e internacionales para el logro de una humanidad más digna y al mismo tiempo asume el pleno respeto de las normas, tratados y convenios internacionales.

Comentarios