Estados Unidos y la política de doble rasero

La visita del presidente norteamericano Barack Obama la pasada semana a la República de Cuba desnudó la política de doble rasero que tiene Estados Unidos en América Latina, así como en otras naciones del globo sobre las que considera que tiene intereses “legítimos” o a quienes se empeña en enseñarle respeto a los derechos humanos a los bombazos.

El presidente ecuatoriano Rafael Correa aseguró este martes 29 de marzo que Obama está dando “una de cal y otra de arena” con su visita a Cuba al tiempo que extiende el decreto que declara a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”.

“En buena hora si visitó Cuba, si mejoran las relaciones... Falta levantar el embargo que es absolutamente ilegal, inhumano, criminal; falta sacar Guantánamo. Es una de cal y otra de arena, porque por otro lado extendió el decreto declarando a Venezuela peligro nacional y aplicándole inmediatamente sanciones, lo cual atenta nuevamente contra todo derecho internacional”, afirmó Correa.

Obama “propone eliminar el embargo no porque es ilegal, no porque rompe todo derecho internacional, derecho interamericano, porque atenta contra los derechos humanos de los cubanos, no. Es porque no funcionaba. O sea, si hubiera funcionado continuaría el embargo, una barbaridad”, agregó el mandatario ecuatoriano.

El propio presidente norteamericano, quien fue el primer jefe de gobierno de ese país en visitar Cuba en 88 años, señaló en su reporte sobre la visita que no ha variado la intención de su Gobierno de intervenir en los asuntos internos de Cuba: “No va a ser fácil. El largo camino por delante tendrá avances y retrocesos, pero los cubanos que conocí esta semana reafirmaron mi esperanza de que juntos podemos tener éxito (subrayado de PSS). Creo en el pueblo cubano”.

El Premio Nobel de la Paz con más guerras en su haber reafirmó también en su reporte su intención de continuar interviniendo en la política interna de Cuba respaldando a diversos grupos opositores a quienes les prometió que “Estados Unidos seguirá defendiendo los derechos humanos universales en Cuba como lo hacemos en todo el mundo”.

A los bombazos como en Libia, Siria, Iraq y Afganistán; con conspiraciones más o menos solapadas como en Venezuela, Ecuador y Bolivia; con bloqueos como con Cuba y Rusia; de eso ya sabremos cuando dentro de treinta o cuarenta años se nos ofrezca “generosamente” desclasificar documentos.

Fidel, siempre Fidel

Quizás quien mejor supo resumir la digna postura del pueblo cubano ante la visita de quien al mismo tiempo le habla de libertad y le impide desarrollarse plenamente a través de un bloqueo criminal fue el comandante Fidel Castro Ruz, quien escribió este domingo 27 de marzo una de sus reflexiones, titulada “El hermano Obama”, donde entre otros conceptos afirmó lo siguiente:

Obama pronunció un discurso en el que utiliza las palabras más almibaradas para expresar: “Es hora ya de olvidarnos del pasado, dejemos el pasado, miremos el futuro, mirémoslo juntos, un futuro de esperanza. Y no va a ser fácil, va a haber retos, y a esos vamos a darle tiempo; pero mi estadía aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos como amigos, como familia, como vecinos, juntos”.

Se supone que cada uno de nosotros corría el riesgo de un infarto al escuchar estas palabras del Presidente de Estados Unidos. Tras un bloqueo despiadado que ha durado ya casi 60 años, ¿y los que han muerto en los ataques mercenarios a barcos y puertos cubanos, un avión de línea repleto de pasajeros hecho estallar en pleno vuelo, invasiones mercenarias, múltiples actos de violencia y de fuerza?

Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Obama habla bonito, pero sigue creyendo que en América Latina es necesario que Estados Unidos “siga defendiendo los derechos humanos como lo hace en todo el mundo”. 

Como si no supiéramos que las intervenciones de Estados Unidos “para proteger la democracia y los derechos humanos” le han costado a nuestros continente cientos de miles de sus mejores hijas e hijos y el dolor de millones de víctimas de violaciones de los derechos humanos que nunca podrán olvidar la cárcel, la tortura y las más diversas degradaciones de la condición humana cometidas por esbirros entrenados, protegidos y apoyados por Estados Unidos.

La amenaza inusual

En su discurso en el Gran Teatro de La Habana, el mandatario norteamericano dijo: “Hemos sido parte de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, y seguiremos teniendo profundas diferencias sobre la manera de promover la paz, la seguridad, la oportunidad y los derechos humanos. Pero a medida que se normalizan nuestras relaciones, creo que eso puede ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en el continente americano. Todos somos americanos (en castellano, nota de PSS)”.

Agregó el presidente Obama: “Desde el inicio de mi mandato, he instado a los pueblos del continente americano a dejar atrás las batallas ideológicas del pasado. Vivimos en una nueva era”.

Sería maravilloso que así fuera, tanto como entusiasma escuchar a un presidente norteamericano decirlo. Y sin embargo, apenas unos días antes (el 3 de marzo de este año), Obama emitió prorrogó por un año la “emergencia nacional” declarada en 2015 contra Venezuela, ya que “la situación no ha mejorado” y “el Gobierno continúa erosionando las garantías de los derechos humanos”, por lo que declaró “una emergencia nacional para lidiar con esa amenaza.

Nuevamente los derechos humanos norteamericanos, esos que justifican la pena de muerte (sobre todo si es de negros y latinos pobres), las bombas en poblaciones civiles “para terminar rápido el conflicto”, así como la tortura, desaparición y muerte de los adversarios.

¿Qué implica la emergencia nacional y la declaración de amenaza? En términos muy burdos, quiere decir que Obama puede hacer lo que se le antoje en relación con Venezuela. Lo que sea, desde financiar grupos opositores (como hace desde hace ya mucho tiempo en Venezuela, Cuba y otros lugares), aplicar diversas sanciones y hasta invadir.

Podrá decirse que es una exageración. No me crea. Infórmese el lector sobre Ucrania, Libia, Siria y Granada, por mencionar solamente unos pocos ejemplos.

Mientras nos habla de democracia, libertad y derechos humanos en Cuba o Venezuela, respalda a sanguinarias monarquías en el el Golfo Pérsico, o respalda a grupos religiosos extremistas e incluso a estados condenados por las Naciones Unidas por su política racista y genocida.

El gobierno de Estados Unidos que encabeza el presidente Barack Obama desde hace ya ocho años ha tenido oportunidad de mancharse las manos de sangre a lo largo y ancho del planeta entero.

Habla bonito Obama, muy bonito, pero llegó la hora en que nuestros pueblos exigen que se haga realidad la expresión latina res, non verba (hechos, no palabras).


En recuerdo de Gerónimo Cardozo 

Nos enteramos el pasado 26 de marzo del fallecimiento del Brigadier General Gerónimo Cardozo, aún cuando la mayor parte de quienes lo conocían en Venezuela le seguían llamando “capitán”.

Lo recordamos en el Centro Uruguayo Venezolano de Caracas, cuando fue embajador uruguayo en Venezuela, pero también antes cuando asistía a los encuentros del Congreso Bolivariano de los Pueblos.

Pero los venezolanos siempre recordaremos a Gerónimo como “el amigo de Chávez”, el que recibió al comandante en 1994 cuando salió de la cárcel y quiso conocer la experiencia de los militares demócratas de Uruguay. El que se reunió muchas veces en Caracas con el Comandante para imaginar una América Latina unida. 

Vaya a su familia, compañeros, camaradas y amigos un apretado y emocionado abrazo y les decimos con Alí Primera: “Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos”.

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